Técnica

Desde el año 1997 experimento haciendo colografias con planchas de pizarra como soporte. Tenía en cuenta que tal soporte, por su estructura laminada natural y su poca dureza, no aguantaría muchas pasadas y que se rompería pronto bajo la presión del tórculo.

Sin embargo era justamente esto lo que me intrigaba para seguir adelante y observar el comportamiento de dichas planchas.

La pizarra la traía de una cantera de Alemania, típicas en la región de mi pueblo, y buscaba piezas de varios tamaños y grosores.

La primera dificultad para trabajar estas planchas residía precisamente en la irregularidad de su superficie, así que había que intentar buscar las piezas de pizarra lo más uniforme posibles.

Más tarde encontré en la misma cantera, pero embaladas y cortadas toda clase de pizarra de distintos grosores, tamaños y precios y por sorpresa mía: “Made in Spain”. De modo que no tendría que haber ido tan lejos para encontrar mis planchas, venían de España, de una zona cerca de Alicante. Sirven normalmente para cubrir los tejados de las casas en algunas regiones de Europa.

Al principio incidía con buril y punta seca sobre la superficie de las planchas, lo cual resulta bastante laborioso y se necesita mucha fuerza en las manos, pero tiene la ventaja que no queda anulado el dibujo natural que tiene el material. La primera vez que pasé dos planchas trabajadas de esta manera directa, por el tórculo, fue en el curso de Mitsuo Miura hace ya tres años en la Fundación Pilar i Joan Miró.

En este tiempo no disponía de tórculo propio. Las planchas se rompían en el segundo intento de imprimirlas, pero el resultado nos gustó, tanto, que Miura me pidió que le firmara una de las pruebas por ambos lados. La plancha había casi traspasado el papel por la excesiva presión del tórculo, rompiéndolo ligeramente en algún sitio, pero dejando un resultado muy interesante. A partir de aquí empecé a investigar seriamente sobre el tema.

Me compré un tórculo y empecé a trabajar las planchas de distintas maneras. Los mejores resultados los obtenía preparando las planchas con una pasta, igual que la que se usa para las colografias y que se prepara con Blanco de España, agua y cola, sobre la que una vez aplicada encima de la plancha, se puede incidir de diferente manera, con grafismos o aplicando distintos colages.

Una vez preparada y entintada la plancha, viene el momento de encontrar el punto justo de presión del tórculo para que ésta no quede inservible en el primer intento.
Esto es para mí el momento más delicado, además se repite con cada nueva plancha, ya que ninguna pizarra es igual a la otra y las mínimas diferencias se notan en seguida. Pero, en esto consiste el juego.

Lo ideal es que se pueda estampar unas cuantas veces, antes de que se inicie la primera fisura.

Con esta primera fisura, que por supuesto es fortuita, empieza un poco la aventura y el azar, ya que no sabes de antemano en que dirección y en qué parte se va a producir.

Ahora la plancha se va deshaciendo un poco más con cada pasada hasta el punto, en el cual será imposible sacar la plancha de la mesa del tórculo para entintarla.

Justamente allí es donde a veces se puede obtener la estampa mejor y más bonita de todas. Es completamente imposible conseguir una tirada de ejemplares iguales, lo cual convierte cada estampa en única. Cada una por sí misma es una prueba de estado.

En el tiempo transcurrido, me he podido acostumbrar cada vez más a este caprichoso material y los sorprendentes resultados que se pueden obtener de ello, y creo, que debe tener muchas posibilidades más, que iré descubriendo trabajando.


Presenté esta técnica por primera vez en la Biblioteca Nacional de Madrid con tres obras del año 2000 y 2001, así como en la Fundación Pilar i Joan Miró de Palma de Mallorca con un dossier y la memoria en el año 2001 con el fin de exponer una serie de estampas en la sala Espai Cero.

Además se ha seleccionado una obra hecha con este procedimiento para el “IX Premio Nacional de Grabado y Arte Gráfico 2001”, convocada por Calcografía Nacional Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid.